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“Escuchar requiere silencio, comprender y respetar las diferencias”: monseñor Luis Fernando Rodríguez.

La participación del arzobispo de la Arquidiócesis de Cali en el foro Voces: paz, democracia y derechos humanos dejó una reflexión profunda sobre el valor de la escucha en la construcción de una sociedad democrática. 

Desde el inicio de su intervención, fue claro al afirmar que “la sinodalidad parte del escuchar”, situando este principio como base no solo de la vida eclesial, sino también de la convivencia democrática.

En un contexto marcado por la polarización, monseñor subrayó que escuchar no es un acto pasivo. Por el contrario, implica una disposición consciente: “escuchar requiere el silencio, se requiere el poder entender y comprender y respetar las diferencias”. Esta afirmación se convirtió en el eje de su mensaje, recordando que la verdadera escucha exige reconocer al otro en su dignidad, incluso cuando sus ideas son distintas.

Su reflexión permitió al público asumir una postura crítica frente a algunos discursos que hablan de democracia con poca profundidad y compromiso, planteando que esta debe ser más que retórica, reconociendo que la democracia debe vivirse en prácticas concretas de participación y respeto. Además hizo énfasis en la necesidad de ser “ciudadanos convencidos de nuestro proceso participativo en el respeto de las diferencias”, como condición esencial para fortalecer la vida pública.

Uno de los momentos más significativos de su intervención fue cuando evocó la imagen del poliedro, retomada del Papa Francisco. Allí explicó que la sociedad puede entenderse como una figura donde múltiples caras, distintas en forma y color, logran mantenerse unidas. Así, expresó que es posible “caminar juntos aún en medio de los distintos puntos de vista”, haciendo de la diversidad una riqueza y no un obstáculo.

Monseñor también invitó a leer el presente como una oportunidad. Recordó que “no escogimos los momentos en los cuales nos toca vivir”, pero sí podemos decidir cómo responder a ellos. Por eso, retomó la idea de que este es “un momento apasionante de nuestra historia”, no para evadirlo, sino para asumirlo con responsabilidad y compromiso.

En su intervención, destacó elementos centrales del Papa Francisco cuando hizo alusión a una de sus frases: “nadie se salva solo”. Con ello, invitó a que en Colombia la sociedad se plantee la construcción de paz y el fortalecimiento de la democracia como un tejido social, un esfuerzo común donde la escucha se convierte en el primer paso para hacer posible una conversación de país que permita, como lo menciona el Papa León, “vivir como humanidad y con humanidad”.

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